¿Usas tu “sexto sentido” sexual?
Sabemos que el gusto, el tacto, el olfato, el oído y la vista son esenciales para armar una buena escena erótica. Pero hay un sexto sentido, de gran importancia, que muchas veces dejamos de lado.
En el
ámbito sexual, los ingredientes esenciales son nuestros sentidos: el
gusto, el tacto, el olfato, el oído y la vista. Pero, además, existe un
sexto sentido que cada vez tiene más importancia en nuestra sexualidad:
la fantasía.
Las
fantasías son un recurso cuyo fin es aumentar el placer, tanto en el
momento de tener sexo como recreándolo antes y después, contribuyendo
así a sexualizar y a sensualizar la vida cotidiana.
Desde
un punto de vista cerebral, el rol que cumplen siempre es el mismo:
liberan endorfinas (las sustancias encargadas de aportar placer) y
desencadenan otras sustancias químicas que provocan en el cuerpo
reacciones parecidas a las de un verdadero deseo sexual.
Por
lo tanto, a nivel práctico, las fantasías nos sirven para preparar un
encuentro sexual, intensificar o inducir la excitación, evitar la rutina
y contrarrestar el aburrimiento, eliminar tensiones y presiones,
aumentar la confianza en uno mismo y en la propia imagen, excitarnos en
momentos de difícil concentración, etc.
Ideas para fomentar las fantasías
* Utilizar literatura erótica. Como
todos sabemos, hoy en día se ha puesto muy de moda y se ha introducido
en nuestra sociedad actual de forma mucho más natural y aceptada,
gracias a la famosa trilogía “Cincuenta sombras de Grey”.
Es verdad que esa novela está orientada al sector femenino, pero hay
muchos libros románticos tanto para hombres como para mujeres. A
continuación citamos algunos ejemplos:
- Treinta noches con Olivia, de Noé Casado.
- La sumisa insumisa, de Rosa Peñasco.
- Los amantes, de Pierre Bisiou.
- Indiscreción, de Charles Dubow.
- Cada gota de tu vida, de Roser Amills.
- La primera luz de la mañana, de Fabio Volo.
- Brama, de David Miklos.
- La mujer de sombra, de Luisgé Martín.
* Mirar videos eróticos.
Pueden ser de mucha utilidad para incentivar su imaginación y,
consecuentemente, crear novedad en su sexualidad, porque habrán recogido
nuevas ideas que quizás desconocían. Con ello no se
pretende decir que tengan que ver videos pornográficos; todo lo
contrario, esos videos tal vez los exciten pero no ejemplifican la
realidad de la sexualidad en pareja. En ellos no existe la estimulación
previa, ni los juegos eróticos ni la sensualidad. Se recomienda buscar
videos menos explícitos y con mayor carga erótica.
* Plasmar por escrito las fantasías. Sería interesante que las redacten en forma de relatos eróticos. De
esta forma, fomentarán su deseo sexual y los ayudará a seguir
desarrollando su imaginación junto con la creación de nuevas fantasías.
Pueden guardar esos relatos en un cajón exclusivamente para su uso
personal o, por el contrario, compartirlos en pareja.
En definitiva, cada uno de ustedes tiene unas preferencias por unos sentidos u otros y cada uno de los ingredientes expuestos tiene una misión diferente y, cuando se unen en el sexo, la mezcla es explosiva. Las imágenes visuales, la literatura erótica, las fragancias estimulantes, la música adecuada y unos exquisitos manjares pueden ser el perfecto preludio de un encuentro inolvidable. Porque, recuerden: la rutina (preliminares, penetración y orgasmo) es el mayor enemigo de la sexualidad, e induce al aburrimiento que acaba destruyendo a la pareja. Así que los animo a que prueben y a que experimenten, pero sobre todo a que disfruten.
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